Pocas decisiones anticonceptivas generan tantas dudas como ponerse un DIU. La mayoría de las mujeres que preguntan por él en consulta llegan con dos ideas contradictorias en la cabeza: por un lado, que es cómodo y que te despreocupas durante años; por otro, un montón de historias oídas sobre el dolor de la colocación, sobre si se puede mover de sitio, sobre si engorda o sobre si solo se lo pueden poner las que ya han sido madres. Entre lo que cuenta una amiga, lo que dice un foro y lo que aparece en un vídeo de redes es muy difícil hacerse una idea clara.
En ginecologiaalmeraya.com resolvemos estas dudas cada semana en nuestras consultas de Almería y El Ejido, y casi siempre la conversación acaba en el mismo punto: el DIU no es mejor ni peor que otros métodos, es distinto, y la pregunta correcta no es si es bueno, sino si encaja contigo.
Qué es el DIU y por qué se habla tanto de él
El DIU, o dispositivo intrauterino, es un pequeño dispositivo flexible, habitualmente en forma de T, que se coloca dentro del útero y actúa durante varios años seguidos. No hay que acordarse de nada a diario, no depende de la hora ni de que un despiste estropee el mes, y se puede retirar en cualquier momento si cambias de idea.
Es lo que en ginecología se engloba dentro de la anticoncepción de larga duración, junto al implante subdérmico. Esa independencia del olvido explica buena parte de su eficacia: en la vida real, los métodos que no dependen del uso diario fallan menos que los que sí, algo que recogen las guías de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Aun así, no es la opción adecuada para todo el mundo, y esa es exactamente la conversación que toca tener en consulta antes de decidir nada.
Tipos de DIU: de cobre y hormonal
Hay dos familias, y la diferencia entre ellas no es un detalle técnico: cambia por completo cómo va a ser tu regla durante los próximos años.
El DIU de cobre
No lleva hormonas. El cobre modifica el ambiente dentro del útero y dificulta el movimiento y la supervivencia de los espermatozoides. Según el modelo, dura entre cinco y diez años.
Su efecto más habitual es que las reglas se vuelven algo más abundantes y más molestas, sobre todo durante los primeros meses. Por eso, si ya partes de reglas muy dolorosas o de sangrados copiosos, no suele ser la primera alternativa que se plantea. En cambio, es una opción muy razonable para quien prefiere o necesita evitar las hormonas.
El DIU hormonal
Libera de forma continua una dosis baja de gestágeno, y lo hace de manera muy localizada dentro del útero. Espesa el moco del cuello uterino y afina el endometrio, que es la capa que se desprende con cada regla.
La consecuencia práctica es que el sangrado suele reducirse bastante, y en una parte de las usuarias la regla llega a desaparecer mientras lo lleva puesto. No es un problema ni algo que se acumule dentro: simplemente el endometrio apenas se desarrolla. Este tipo de dispositivo se utiliza también fuera de la anticoncepción, en sangrados abundantes asociados a miomas uterinos o en determinados casos de endometriosis. Al tratarse de un dispositivo sujeto a prescripción, la indicación se decide siempre en consulta y de forma individual.
Para quién puede encajar y cuándo hay que descartarlo
El DIU suele ser una buena alternativa cuando:
- Buscas anticoncepción para varios años y no quieres estar pendiente de una pastilla diaria.
- No toleras bien otros métodos hormonales o prefieres evitar las hormonas por completo.
- Estás en la etapa de lactancia y necesitas un método compatible.
- Tienes reglas muy abundantes y el ginecólogo valora que el dispositivo hormonal puede ayudar en tu caso concreto.
Hay un mito que conviene desmontar: no hace falta haber tenido hijos. Existen modelos de menor tamaño pensados para úteros más pequeños y se colocan con normalidad en mujeres jóvenes que no han sido madres.
En cambio, hay situaciones en las que no procede o hay que esperar: embarazo, un sangrado anormal que todavía no se ha estudiado, una infección pélvica activa o reciente, alteraciones importantes de la cavidad uterina que deformen su interior y resultados del cuello del útero pendientes de aclarar. De ahí que antes de colocar nada se revise si tu citología vaginal está al día.
Cómo es la colocación y qué se siente de verdad
Antes de la cita
Se hace una valoración ginecológica completa con ecografía para conocer la forma y el tamaño del útero, se descarta infección y se comprueba el cribado del cuello uterino. La colocación suele programarse durante la regla o justo al terminar, porque el cuello está más permeable y además descarta un embarazo. Si el ginecólogo lo considera oportuno, puede indicarte tomar un analgésico una hora antes.
El día de la colocación
El procedimiento en sí dura unos minutos. Se coloca un espéculo, se mide la profundidad de la cavidad uterina y el dispositivo se introduce plegado dentro de un aplicador muy fino, que se retira dejándolo en su sitio. Después se recortan los hilos, que quedan asomando un par de centímetros en el fondo de la vagina.
Sobre el dolor conviene ser honestos, porque es la pregunta que más se repite: la experiencia varía mucho de una mujer a otra. La mayoría lo describe como un retortijón intenso que dura unos segundos, parecido a un dolor de regla fuerte, y hay quien apenas nota molestia. En casos seleccionados se puede utilizar anestesia local en el cuello del útero. Es normal quedarse un rato tumbada, notar mareo leve y salir de la consulta con molestias tipo regla y algo de manchado durante unos días.
Señales por las que hay que consultar
- Fiebre en los días siguientes.
- Dolor intenso que no cede con la analgesia habitual.
- Flujo con mal olor o aspecto distinto al habitual.
- Sangrado mucho más abundante de lo previsto.
Los primeros meses: qué entra dentro de lo esperable
El periodo de adaptación es real y merece la pena conocerlo antes, porque muchas retiradas prematuras se deben simplemente a que nadie avisó.
- Manchado irregular durante las primeras semanas o incluso los primeros tres a seis meses, sobre todo con el dispositivo hormonal.
- Cambio del patrón de regla: más abundante con el de cobre, más escasa o ausente con el hormonal.
- Molestias tipo cólico ocasionales que van cediendo.
Un apunte frecuente: el DIU no provoca hongos por sí mismo. Si arrastras episodios repetidos, el problema hay que estudiarlo aparte, como explicamos al hablar de la candidiasis vaginal de repetición.
Las dudas que más se repiten en consulta
- ¿Se nota en las relaciones? Los hilos se ablandan y se curvan con el tiempo. Alguna pareja puede percibirlos las primeras semanas, y tiene solución sencilla ajustando su longitud.
- ¿Engorda? No es un efecto constante ni previsible. Los cambios de peso dependen de muchos factores y se valoran individualmente.
- ¿Puede moverse o expulsarse? La expulsión existe pero es poco frecuente, y es más probable en los primeros meses. Por eso se enseña a comprobar los hilos de vez en cuando.
- ¿Y la fertilidad cuando lo retire? Al retirarlo, el organismo recupera su patrón previo sin periodo de espera.
- ¿Tengo que quitarlo para una resonancia? No: los dispositivos actuales son compatibles con las pruebas de imagen habituales.
Revisiones y seguimiento
Lo habitual es una revisión al mes o mes y medio de la colocación, con ecografía para confirmar que el dispositivo está bien posicionado. A partir de ahí, basta con incluirlo en la revisión ginecológica anual, donde se comprueba su situación y se controla cuándo toca recambiarlo.
Decidirlo bien es decidirlo acompañada
Elegir método anticonceptivo no se hace por lo que le funcionó a una amiga ni por lo que más se repite en redes. Depende de tu edad, de cómo son tus reglas, de tus antecedentes, de si buscas embarazo a medio plazo y de qué estás dispuesta a asumir en el día a día. Cualquier dispositivo intrauterino requiere valoración médica previa e individualizada, y tanto la tolerancia como los efectos varían de una mujer a otra.
Si llevas tiempo dándole vueltas y quieres resolver tus dudas con tiempo y sin prisa, pide tu cita en nuestras consultas de Almería o El Ejido y lo valoramos contigo.